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La
elección de un buen corcho para cerrar una botella de vino
juega un papel muy importante a la hora de conservar una botella
de vino. Una mala elección podría llevar al traste
muchos esfuerzos, más si el vino se va a destinar a la crianza.
Su función principal es evitar la entrada de cualquier tipo
de agente externo: microorganismos, olores y, sobre todo, oxigeno.
Hasta hace bien poco, el único material para cerrar una botella
de vino ha sido el corcho. En estos últimos años,
cada vez es más habitual encontrar tapones de distintos materiales
al abrir una botella de vino, por ello, hoy vamos a explicar los
tres más utilizados. |
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Corcho
natural: Por algo será que algunos
lo definen como el tapón sagrado.
Se podría decir que es el tapón de toda la vida, de
procedencia natural, más concretamente del alcornoque, perteneciente
a la especie Quercus suber. Podemos encontrar en el mercado corcho
de muchas calidades, tipos y precios. Los corchos de mayor calidad
pueden aguantar hasta 15 años en la botella, siempre y cuando
esté bien conservada. Su mayor inconveniente es que al ser
un ser natural puede enfermar, esta enfermedad se llama coloquialmente
“olor a corcho”, y es debido al tricloroanisol o TCA
. Los de mayor calidad, deberán tener la menor cantidad posible
de poros y deberán ser compactos. A día de hoy la
utilización del corcho se podría decir que es sinónimo
de vino de calidad. |
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Sintéticos:
Se pueden encontrar de varios materiales, normalmente polímeros
de materiales plásticos. De distintos colores; al gusto del
bodeguero. Su ventaja es que no aporta aromas ni sabores, se utilizan
en los vinos de consumo rápido (jóvenes). Sus inconvenientes:
no es tan flexible como el corcho, en algunos casos nos podemos
encontrar con dificultades para la extracción de estos tapones
por su rigidez, y sobre todo en el viejo mundo vitivinícola
(Europa) no tiene muy buena reputación. Por último
y según los últimos estudios, después de 12
meses en la botella, la entrada de oxigeno (el mayor enemigo del
vino una vez embotellado) aumenta considerablemente. |
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De
rosca:
Aunque alguno de los lectores se eche las manos a la cabeza,
podríamos decir que es el mejor material para cerrar
la botella, nos olvidamos de problemas de oxidación y
de aportar aromas y sabores, además, es el más
económico. Su utilización en el nuevo mundo se
ha disparado considerablemente en los últimos 5 años,
solo habría que fijarse en el caso de los vinos blancos
de Nueva Zelanda. ¿Y el inconveniente? La pérdida
del protocolo que rodea a la apertura de botella de vino. |
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