En este espacio, y de una forma muy didáctica, explicaremos distintas recomendaciones relacionadas con el vino. Cada comienzo de mes, daremos unos pequeños consejos
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Sep-Oct: MATERIALES PARA TAPAR UNA BOTELLA DE VINO

 

La elección de un buen corcho para cerrar una botella de vino juega un papel muy importante a la hora de conservar una botella de vino. Una mala elección podría llevar al traste muchos esfuerzos, más si el vino se va a destinar a la crianza.
Su función principal es evitar la entrada de cualquier tipo de agente externo: microorganismos, olores y, sobre todo, oxigeno.
Hasta hace bien poco, el único material para cerrar una botella de vino ha sido el corcho. En estos últimos años, cada vez es más habitual encontrar tapones de distintos materiales al abrir una botella de vino, por ello, hoy vamos a explicar los tres más utilizados.

     
 

Corcho natural: Por algo será que algunos lo definen como el tapón sagrado.
Se podría decir que es el tapón de toda la vida, de procedencia natural, más concretamente del alcornoque, perteneciente a la especie Quercus suber. Podemos encontrar en el mercado corcho de muchas calidades, tipos y precios. Los corchos de mayor calidad pueden aguantar hasta 15 años en la botella, siempre y cuando esté bien conservada. Su mayor inconveniente es que al ser un ser natural puede enfermar, esta enfermedad se llama coloquialmente “olor a corcho”, y es debido al tricloroanisol o TCA . Los de mayor calidad, deberán tener la menor cantidad posible de poros y deberán ser compactos. A día de hoy la utilización del corcho se podría decir que es sinónimo de vino de calidad.

     
 

Sintéticos:
Se pueden encontrar de varios materiales, normalmente polímeros de materiales plásticos. De distintos colores; al gusto del bodeguero. Su ventaja es que no aporta aromas ni sabores, se utilizan en los vinos de consumo rápido (jóvenes). Sus inconvenientes: no es tan flexible como el corcho, en algunos casos nos podemos encontrar con dificultades para la extracción de estos tapones por su rigidez, y sobre todo en el viejo mundo vitivinícola (Europa) no tiene muy buena reputación. Por último y según los últimos estudios, después de 12 meses en la botella, la entrada de oxigeno (el mayor enemigo del vino una vez embotellado) aumenta considerablemente.

     
 
De rosca:
Aunque alguno de los lectores se eche las manos a la cabeza, podríamos decir que es el mejor material para cerrar la botella, nos olvidamos de problemas de oxidación y de aportar aromas y sabores, además, es el más económico. Su utilización en el nuevo mundo se ha disparado considerablemente en los últimos 5 años, solo habría que fijarse en el caso de los vinos blancos de Nueva Zelanda. ¿Y el inconveniente? La pérdida del protocolo que rodea a la apertura de botella de vino.