En este espacio, y de una forma muy didáctica, explicaremos distintas recomendaciones relacionadas con el vino. Cada comienzo de mes, daremos unos pequeños consejos
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MAYO: LA IMPORTANCIA DE LA TEMPERATURA AL CONSUMIR UN VINO
Cada tipo se vino tendrá una temperatura optima de consumo y cata. Ésta jugará un papel muy importante, ya que si tomamos un mismo vino a distinta temperatura, las sensaciones que se apreciarán son muy diferentes.
Los aromas:
A una mayor temperatura, mayor será la volatización o evaporación de los aromas.
Los sabores:
Acidez.
A mayor temperatura, más se potenciará la sensación ácida. Por poner un ejemplo, la alta acidez de un vino blanco servido a 8º nos resultara agradable; nos parece una acidez fresca y equilibrada. No será así si lo consumimos a 18º, ya que nos parecerá una acidez desagradable.
Azúcares y alcoholes.
Al igual que la acidez, la sensación de dulzor se potencia a mayor temperatura. No será lo mismo beber un vino a 7º que a 18º. A 7º el azúcar se mantendrá equilibrado con las demás sensaciones sápidas. Si lo servimos a 18º, el dulzor estará desequilibrado, ya que nos parecerá un vino demasiado dulce.
Con las sensaciones saladas, amargas y astringentes nos ocurrirá lo contrario que con la acidez y los azucares. A menor temperatura, más se potenciarán éstas sensaciones.
 
A continuación, se señalan las temperaturas adecuadas para el CONSUMO de cada clase de vino. Pero hay que tener en cuenta que para CATAR, se recomienda subir dichas temperaturas alrededor de 2º, ya que a mayor temperatura se detectan mejor los defectos.
  Blancos secos jóvenes, semi-secos y manzanillas, y finos: entre 8º-10º.
Estos vinos tienen la característica de ser frescos y ácidos; al estar a esta temperatura percibiremos esa sensación agradable y de frescor.
  Espumosos (Cavas, Champagnes...) de 6º-8º
A temperaturas superiores perderán la finura y el carbónico que les caracteriza.
  Vinos dulces, 6º-8º
A temperaturas más altas se potencian los sabores dulces, pero pierden el equilibrio con los otros sabores, y sólo percibiremos los sabores dulzones.
  Vinos blancos envejecidos y fermentados en barrica: 11º-13º
Subiremos la temperatura respecto a los blancos frescos, para poder apreciar los nuevos aromas que han evolucionado en la crianza en barrica y botella.
  Rosados entre 10º-12º
Para poder apreciar todas las características de este tipo de vino que se clasifica entre el blanco y el tinto.
  Vino tinto joven, 12º-14º
Mantiene los matices de los tintos, destacando su frescura, por ser de menor astringencia.
  Vinos tintos envejecidos, 16º-18º
A esta temperatura destacan los nuevos aromas adquiridos en la crianza. A menor temperatura no se volatilizan los aromas, y en boca nos parecen demasiado astringentes. A mayor temperatura destaca el alcohol y éste enmascara todos los demás aromas.
  Para mantener en la copa las temperaturas indicadas, debemos tener en cuenta que el vino, al servirlo, puede modificar su temperatura. Por ejemplo, en una sala con una temperatura de 20º, al servir un vino blanco a 8º de la botella a la copa, este vino, al llevarlo a la boca, se calentará a 10º-11º. En verano, lo normal es que suba 4º en dos minutos.
Al vino no le gustan los cambios bruscos de temperatura. Para un servicio correcto del vino es muy importante trabajar con las cubiteras, en las que colocaremos agua sola o agua con hielo, según la temperatura del local y el tipo de vino que estemos bebiendo. Esta técnica cada vez se utiliza más en los restaurantes, y pedir una cubitera ya no es tan extravagante. También debemos tener en cuenta que no debemos servir mucho vino en la copa, ya que se calienta; es mejor servir poco y a menudo.
No hay que olvidar que en ningún caso debemos servir un vino a menos de 4º, ya que por debajo de esta temperatura las papilas gustativas se quedan anestesiadas y no percibimos ninguna sensación.